Marzo
2006
Emprendiendo a los treinta y dos2
“Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor.” (A Einstein)
Hace 5 años emprendí un nuevo proyecto laboral, el que combinaba educación, nuevas tecnologías, disminución de brechas, aumento en la equidad de oportunidades y sin duda un tremendo desafío en lo personal. ME VOLÓ LA CABEZA, me dediqué mil por ciento a esta aventura . Desde lo que fue el antiguo INTEC (instituto CORFO) ideamos mil y una estrategias, en donde la unión de metodologías activas de aprendizaje con nuevas tecnologías, podían aportar de manera significativa a mejorar la calidad de vida y oportunidades de quienes mas lo necesitaban. Lo mejor del cuento es que funcionaba!!. Me gustaba… me gusta.
Con el tiempo y la llegada de privados mi sueño se fue diluyendo, convirtieron de esta iniciativa en una empresa mas dedicada a generar lucas para los que ya tienen lucas -opción válida, pero no la mía-. Sin importar la calidad de los productos, ni de los procesos, sólo importaban las redes, lo visible de los proyectos, lo politicamente adecuados que resultaban. De las personas… ni hablar.
Confié una y otra vez en las promesas de los que entraban y salian del proyecto, discutí, defendi mis ideas, aporte desde mi experiencia, me equivoqué y lo intente una y otra vez. Lograbamos proyectos exitosos , sin embargo no me sentia satisfecha. De pronto me vi como la pieza correcta en la institución equivocada
Hace una semana -adportas de un posible aumento-, decidí seguir mis ideales
y tirarme a la pisicina -gracias al empujón de Brian- ( lo que no es menor con una familia armada). No se dónde voy a aterrizar, sólo se que prefiero sentir que lo que hago es un aporte para otros y no sólo a mis terrenales necesidades.
Ahora busco pega
y espero dejar el ravotril en el cajón de mis recuerdos