Enero
2006
Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas1

El titulo no es mío, le pertenece a Marcela Lagarde . Hoy a casi 20 años de leerlo por primera vez, vuelve a mi memoria. Su asociación no la hago en el sentido bíblico, si no en como esa frase representa experiencias y etapas de mi vida, ya pasados mis 30 años.
Mucha tinta se ha gastado en analizar el rol de la mujer en el siglo 21, en la diversidad de funciones que asume, en los costos y culpas que cada uno de ellos conlleva; debo reconocer que, ya en aquellos años “ desde mi paso por los talleres del instituto de la mujer- hasta el día de hoy; mi relación con esos discursos es,a decir lo menos, un poco distante.
Me molesta la victimización del género y en algunos casos (muchos, para mi gusto) la postura feminista militante que hace ver al hombre -a lo masculino- como culpable de todos los males sociales, los que van desde el machismo mas insignificante, a la violencia generalizada de nuestra era y que las/os mas radicales a veces rematan con los responsables de la perdida del rumbo de la humanidad
En estas últimas semanas, he vivido la diversidad de roles y me he visto literalmente sobrepasada: Sobrepasada por mis compromisos y responsabilidades en el trabajo (el que pese a todo me gusta), por las validas demandas de mis hermosas y adoradas hijas (que son el motor de mi vida), por el sentimiento de abandono que reclama el hombre que mas amo en este mundo (al que amo libre y locamente), por las tediosas responsabilidades de dueña de casa( del hogar que decidimos formar para nuestra familia), por las necesidad creciente de afecto y de contención (pese a ser yo misma la que declara y reclama autonomÃa e independencia), por el cansancio físico que te hace cerrar los ojos cuando debes estar alerta, por la sensación de incapacidad absoluta de control de mi vida, de mi entorno, de las horas del día, de mi estado de á¡nimo, de mi cuerpo y de mi mente.
Como el titulo lo dice, mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas, diariamente asumo (al igual que millones de mujeres) diversos roles, los que exigen una actitud activa, tomar de decisiones y hacerse cargo de la situación. A veces me siento dentro de una caricatura tipo Animatrix, donde veo como mi cabeza se destapa y comienzan a emerger miles de post-it s, todos importantes: Agendar el doctor de las niñas, llevar las horas extras de la nana, Planificar las vacaciones, Ir al cumpleaños de mi papá, Hacer la lista del supermercado, Contactar al jardinero, Llamar a los veterinarios para la Octavia, Ver la minuta de la semana según el plan de la nutricionista, Guardar todo lo tóxico y dejarlo fuera del alcance de la Martina, Orientar a la nana sobre los medicamentos de las niñas, Ir a mi siquiatra, Decorar la pieza de la Emilia, Llamar al técnico por la lavadora, Coordinar el cambio de Isapre y AFP, Pagar el seguro del auto (que no se cargó al PAC), Ofrecer el microondas y el porta¡til para venta. No olvidar el informe del proyecto, ni la reunión de mañana a primera hora, ni los cd´s que me pidieron. Planificar el nuevo proyecto y cumplir los plazos acordados..etc., (no sigo por respeto ).
OK, lo se todas son tareas sencillas y que pueden asumirse con calma en lo cotidiano, sin embargo se tornan de una complejidad infinita cuando “llegaste tarde a la repartija del tiempo”, al punto que pueden quebrantarte el ánimo y la voluntad. Es así como la contingencia me va ganando y me dedico a lo urgente dejando de lado mis hedonistas necesidades como verme y sentirme bonita, lucir atractiva, bajar esos malditos 5kg que quedan después del embarazo, descansar, dormir, tomar un baño de tina, tener tiempo para hacer ejercicio, poder ir al cine, pasar tiempo con mi familia, llegar despierta a las 11.00 PM para regalonear con mi marido… en fin…nada mas ni nada menos que disfrutarme la vida.
Sin asumir el rol de mártir (habito frecuente entre muchas madres) asumo que esta es mi vida hoy por hoy y no la cambiaria por nada. La situación que vivo es producto de mis decisiones, las que me han dado alegrías y tb. preocupaciones. Pienso que mas que instalarse en la queja (deporte nacional), debo hacer cosas, salir del verbo y empezar a actuar.
Me gustaria saber como lo hicieron mis abuelas, bisabuelas y tatarabuelas….tanto han cambiado las cosas??. Mas tecnología, mas espacios, mas oportunidades, mas responsabilidades… sin embargo lo que no camba es que seguimos siendo mujeres, seguimos siendo madres, esposas, monjas,putas, presas y locas. Sobre todo locas.