26
Noviembre
2005

Porque de sus historias nacen las mías0

Cuando analizo lo que soy, quien soy. Tengo la certeza de que soy (existo) desde mucho antes de mi nacimiento y lo seguiré haciendo, mucho después de mi muerte…. bueno , al menos ese es mi anhelo. :) Es porque nuestras vidas vienen marcadas y alimentadas desde las vidas de otros.Nuestros abuelos anhelaron tenernos en sus brazos, mucho antes de que viniéramos la mundo, nuestros padres soñaron su vida incluyendonos en ella. Nosotros mismos amamos a nuestros hijos antes de conocerlos -fí­sicamente- … No pretendo caer en un aná¡lisis existencialista, solo dar contexto al por qué de mis relatos.
26
Noviembre
2005

Y la princesa no estaba sola5

Shrek_2_group.jpgMi vida se construye desde las experiencias que vivieron mis abuelos y abuelas, de las de mis padres, de las de mi hermano, de mis tí­os, etc y en este momento se nutre fundamentalmente de lo que me entrega mi familia, la que construimos con Brian, el hombre que me ha devuelto los sueños de Princesa.
A los 16 años una profesora de filosofí­a me pidió que relatara como proyectaba mi vida a los 30. No me fue difi­cil, en unos minutos habí­a completado una planilla describiendo mi vida como profesional joven, con un trabajo interesante, viviendo sola, -en un departamento central y amplio, el que incluso bosquejé (…quien dirí­a que años después vivirí­a en el). Extrañada la profesora me preguntó que por qué me veí­a sola, que qué pasaba con la familia, con los hijos??. Yo simplemente no los veí­a, no y menos a mis 30 . Tenia tan claras mis metas y tan estructurado el camino que debí­a seguir, que no habí­a espacio ni tiempo para amores perros, ni para hijos. Mucho menos para ser la fiel y abnegada madre y esposa que la sociedad de los 80′s y el Liceo A-1 de niñas esperaban que fuera.
Yo casarme???, no gracias!!. Eso era para las chicas tipo Barby, las que soñaron, desde los 15, junto a sus madres como serí­a su traje de novia. No era ese mi caso, ni chica barby, ni popular, ni princesita esperando en la torre mas alta por su prí­ncipe azul.
Es irónico, hoy a mis 31 años tengo mi propio Reino, el que cultivo, protejo y me dedico sin obligación ni culpa. El destino se encargo de reunirme con “mi prí­ncipe encantador”, y nos regaló dos pequeñas infantas que me arrebatan el corazón.
No he seguido aquel plan de vida, ese que tan claro tenia a los 16 y doy gracias por eso. Con los años, descubrí el instinto, encontré el amor, entendí­ que a veces es mejor dar un paso al lado y sólo dejarte llevar .
He cumplido con mis deseos de ser una mujer independiente, autosuficiente y exitosa en lo laboral; me gratifica trabajar, y soy feliz. Claro que esa felicidad no proviene de aquellos triunfos sociales, si no del comprender, luego de 15 años, que el verdadero éxito está en tener con quien compartirlo.